“Es prioritario seguir investigando en el infarto para avanzar hacia un diagnóstico y manejo personalizado que permita mejorar su pronóstico y reducir sus elevados costes personales, familiares y sociales” Dr. Vicente Bodí

Se han hecho avances importantes en el tratamiento del infarto agudo de miocardio que han logrado reducir la cifra de pacientes que fallecen dentro de los primeros días de sufrir un infarto desde un 20-30% (en la década de los años 80 del siglo pasado) a un 5-10% en la actualidad.

Desafortunadamente la mortalidad aguda sigue siendo alta. En los infartos extensos la pérdida de miocardio provoca insuficiencia cardiaca a largo plazo, con un aumento dramático de la mortalidad (50% a los 5 años) y una importante pérdida de calidad de vida. Las dificultades de reinserción laboral o la necesidad de cuidados crónicos implican importantes consecuencias negativas en el ámbito familiar y un elevado coste económico para la sociedad.

Nuestra línea de investigación va dirigida a un mejor conocimiento de la enfermedad y a un manejo individualizado de los pacientes. En concreto, a mejorar el diagnóstico y la predicción de riesgo personalizada mediante nuevos marcadores de imagen derivados de la resonancia magnética cardiaca y nuevos marcadores celulares y moleculares. Por otra parte, también se aumentaría la efectividad de nuevas dianas terapéuticas ligadas a la inflamación y a la angiogénesis.